Arroz, playa, sangría
Hace ya días que retorné de mis vacaciones y hasta hoy no he tenido una idea clara sobre qué escribir en esta entrada. Aviso de que no será la más afortunada -si es que las hubo-, ni tampoco la más interesante -¿cuándo lo tuvieron?-. Incluso tampoco sé si no será la última.
Leía Cien años de Soledad tumbado en la arena y recordaba que aquel gitano se parecía a los subsaharianos que portean sus mantas de relojes, carteras y fulares "Vuitón", mientras a lo más que llegamos es a decirles: "no gracias". A menudo paran un momento, sonríen y miran con esos ojos negros y profundos como el mar que arrebata recién nacidos a golpe de pistón, a ritmo de fumarola, al tran tran de nuestra indecencia y bienestar. Una sangría, sí, pero no fresca.
Esa misma tarde me acerqué a Casa Salvador, comí un arroz de senyoret excepcional, un esgallat de anchoas y mojama estupendo y una botella de Ribeiro, ésta sí, fresca. De camino a casa, en la entrada del pueblo, esperaba junto a otros, todos ellos con sus morrales de "lacostes", con sus atillos repletos de cds de Tedy y con sus mantas "lentejualadas" de trolex, el negro que no me ofreció nada, tan sólo me saludó en la playa.
¿Y sus mujeres?¿Y sus países?¿Hasta cuándo podrán soportar la partida de sus jóvenes? ¿Y nosotros?¿Hasta cuándo podremos seguir diciendo "no gracias"?
Ahora que estoy en plena vorágine de cursos, de kilómetros y de falta de ideas me pregunto: ¿Qué sentido tiene el pingüe gourmet? ¿Hasta cuándo podré seguir hablando, sin vergüenza, de caviar, de tecnoemoción y de fruslerías mientras, a muy pocos kilómetros, mueren quienes vienen a por los restos de esta bacanal? ¿Quién me he creído que soy?
Quizá llegó el momento de coger el pingue. Curioso nombre y que iba a ser el título, hace ya cuatro años, de este blog. El pingue, el barco de carga que se ensancha en la bodega para que quepan más géneros y que en este caso, el del pingüe gourmet, no sabe si atracar o seguir rumbo a Macondo, donde quizá no resista las envestidas de la ciénaga.
Pyewacket dijo
Yo te leo siempre y me llenas. Besos
14 Julio 2008 | 10:39 PM