La ministra ha de estar encantada con esta entrada y con esta portada de hace un siglo y medio. ¡Cocinero y cocinera!. O sea, que ya entonces se hablaba así. Pues vale.

Inmerso como estoy, en la operación caza, dando cursos de cocina de caza -de la poca que hay- he echado mano a este libro y es muy curioso cómo habla de pichones de palomar o torcaces, los primeros para la brasa con manteca y los segundos para cocer. Curioso es también cómo los mezclan con cangrejos de río, "Pichones a lo Cardenal". La salsa por si sóla es ya un pecado al alcance de todos.

Viendo este recetario, uno se imagina mesas repletas de "pipis y bambis", estofados, guisados, y trinchados, cocidos en manteca -confitados- o simplemente asados. De remate, en la portada se puede leer "una noticia curiosa sobre toda clase de vinos nacionales y estrangeros, sus propiedades y modos de servirlos en las mesas".

Me parece un buen libro de consulta. Imprescindible diría yo.