El día está raro, ahora hay sol, antes, cuando he ido a dar mi paseo de hora y cuarto, y me he acercado a ver a mi quiosquera, llovía a cántaros. De siempre me ha gustado que lloviera, antes que no reparábamos tanto en la escasez y ahora que el lobo nos va a comer porque ya nos ha bebido. Decía que he comprado los periódicos y en el suplemento XL Semanal del Norte de Castilla -grupo Vocento- hay un reportaje firmado por María Pin que habla de lo que invierten las industrias alimentarias en esto del comer.

En uno de los párrafos, el primero que he leído al ojeo, me he quedado con la frase de Antonio Duch, de Azti-Tecnália, que da título a esta entrada. Se me ha torcido el gesto y por eso me he ido al principio y me he tranquilizado. Me parece muy interesante el artículo aunque me hubiera gustado una extensión mayor.


En otro, Susana Fiszman, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos del CSIC, abunda en el tema diciendo que "la elección de una dieta sana ha de dejar de ser un sacrificio. Ahora se buscan elementos que no modifiquen la parte más agradable del producto".

La autora del texto finaliza con una máxima: el que quiera vendernos píldoras de lentejas con chorizo ha de saber que los potenciales consumidores querrán que sepan y huelan a guiso, eso sí, con menos grasas pero con todo lo beneficioso de esta comida. Complicada tarea pero en la que se invierten ingentes cantidades de euros.

No hay que rebuscar en exceso para darse cuenta que la industria se adapta a nuestros días. Una rápida visita al supermercado y nos daremos cuenta que los alimentos de cuarta gama -listos para calentar y comer- cada día ocupan más arcones refrigerados y más estanterías. ¿Están ricos, sabrosos? Algunos más que otros, lo que sí son es cómodos y los buenos, caros.

No quería dejar pasar, off topic total, la oportunidad de recomendar la columna de Carlos Boyero en El País dedicada al documental -al que yo me enganché- Las alas de la vida que el viernes emitió Versión Española de La 2. Un relato en el que queda claro qué significa la palabra dignidad y qué ha de ser un espacio público. Si no la encontráis en deuvedé pedid por carta a TVE, que la vuelva a emitir en "praimtaim". Queda dicho.