Lo primero: ¡Qué amables son y qué servicio tan atento tienen!. No voy a contar nada nuevo, es un restaurante más que visitado y loado. A nosotros, también nos pareció un gran restaurante de "Asian Fine Food" con una relación calidad precio admirable.


Cosas que no nos gustaron: sales oliendo a fritos, a cocina y seguro que es algo que cuidarán en el próximo local. Tampoco nos gustó que al ser tan pequeño, cuando está lleno, el volumen de ruido es insoportable y más si hay una mesa grande de oficinistas que sale del trabajo con todo el empuje. Mira por dónde le voy a dar la razón a Arola con lo de no dar mesas grandes.... Después de comer todo esto son fruslerías.


Lo que sí nos gustó es todo lo demás, lo verdaderamente importante y es la sala y la comida. Yo he estado viviendo en Londres y algún restaurante así he recorrido, por allí, por el soho y muchos pecan de abundancia de comida mal facturada y en muchas ocasiones indigesta.


Sudestada hace cocina delicada, con sabores bien diferenciados pero muy bien integrados en el plato. Cocciones perfectas, caldos potentes pero sin pasar la raya de lo pesado y empalagoso.

Excelente el flan de té.

Nos sacudimos el menú degustación con creveza Kirin.

Nos quedamos con las ganas de tomar algún combinado que llamaba a nuestra puerta con el toc toc de la rotura de hielos. La próxima vez.