Hace poco me hice cliente de un puesto diminuto del Mercado del Val y no porque el género es muy bueno, que también, sino porque vi que despachaban estas barcas de mejillones como que fueran "chuches". A mí unos mejillones bien cocidos me alegran el día y a mi santa ni te cuento.

El tamaño es como veis grande, son muy carnosos y perfectamente cocidos. Sin duda alguna hoy han sido el acompañante perfecto al aperitivo tras una mañana de compras. Luego nos hemos despachado un par de gruesas porciones de bacalao fresco a la inducción. ¡Que gran invento!

Claro, otros, suplantándome, están a punto de pedir un desfribilador a raíz de la emoción tras comer en "Ca David & Ángela". Esta noche me tomaré una tortilla de patatas a la salud de ellos y de su dim sum. Gracias.