Los mercados municipales pierden público. Tan sólo los sábados hay gente como para animar a los comerciantes a seguir en la brecha. Los clientes vamos buscando precio y cada vez encontramos menos calidad por lo que nos cuesta la compra. Lo que antes era fundamental, la cesta y la comida, ahora forma parte del ocio y comprar al día es considerado snob.

Algo está pasando y no me gusta porque yo también soy de los que ayudo a la desaparición de los colmados. Se dice y se machaca con el mensaje de que el pequeño comercio ofrece atención personalizada, y mejor trato humano, lo que le da un valor añadido. No lo tengo tan claro y no porque no haya sido cierto sino porque cada día quedan menos profesionales y los que sobreviven ponen todo de su parte pero si los números no cantan......

Profesionales que con las canas y la edad se retiran dejando años de sabiduría en el tajo y en el taco, sabiduría que nadie recoge. Muy poca gente joven en las pescaderías, en las carnicerías, en las panaderías...... Donde sí la hay es en los grandes hipermercados. aunque no tantos como la demanda solicita.

Cada fin de semana, en el apartado de anuncios laborales, aparecen ofertas de trabajo para cubrir puestos de tendero, charcutero, carnicero, con el requisito único de ser mayor de edad, ni experiencia ni nada por el estilo. ¿Y por qué no hay candidatos aunque se les ofrezca formación? Pues no lo sé aunque creo que es la misma "maladie" que afecta al servicio en sala de los restaurantes: falta de apoyo, de reconocimiento y remuneración.


Actualmente si un restaurante o un simple mortal quiere, no tiene por qué asistir al mercado central ni a la panadería ni al frutero....., tan sólo con marcar un teléfono o mandar un email basta. Hay distribuidoras, algunas excepcionales, que sirven todo lo inimaginable y desarrollan productos casi a medida, como los trajes. Por ejemplo, Sosa, me consta por lo que hablé con su responsable en el Fórum, que lleva a cabo una labor en pro de la excelencia absolutamente admirable. Imagino que seguirá en ello.

Volviendo al tema, ¿qué sucederá si no se cubren los puestos en los mercados y los costes superan las ganancias necesarias? Pues se echará el cierre y los profesionales por cuenta ajena tendrán que irse a las grandes superficies a cobrar un sueldo irrisorio aunque eso sí "a turnos". La panacea.

Y yo, entre otros, les encontraré mientras empujo mi carro, repleto de pollos ecológicos envasados en cajas retractiladas con poco de "Eco", seleccionando guante desechable en mano, frutas y verduras falsamente maduradas con la técnica del "manoseo", y decidiendo si escoger pescado congelado y escarchado o pescado amontonado.

¿Qué hacer? Pues ir más al mercado. Si se echan cuentas, entre combustible del coche al centro comercial, lo que se compra de más porque "ya que estamos", y el cabreo porque no sabes si has hecho bien en ir a comprar el cordero que llevas, y que empieza a olerte a pura lana, se ahorraría y el cuerpo lo agradecería.

La vida cambia y ya no hay tiempo para ir a la compra -menuda falacia- cuando muchas tiendas venden ya por internet. La edad media del cliente en los pasillos es más alta, y lo que parecía una aberración como era colocar un súper conviviendo con los puestos en un mercado municipal, va a ocurrir al parecer, si alguien cuerdo no lo remedia, en el Mercado del Val de mi ciudad. ¡Qué horror y qué signo de nuestros tiempos!

La convivencia entre el pez grande y el chico nunca fue sencilla y menos ahora que el grande se empeña en que no crezca el "pezqueñín". Y por último, ¿algún político se ha parado a pensar cuántos empleados por metro cuadrado hay en un super y cuantos en un mercado?. Pues echen cuentas, que la revolución no puede esperar.