Torre de Villademoros. Cuando
Vuelvo a casa. Amarillo pacas de paja, otrora campos de cebada, tornados en grandes espacios "verdes" repletos de placas fotovoltaicas, la maleta sin deshacer y emociones.Tres días en Torre de Villademoros, donde hace tres años que no iba, donde todo sigue igual, donde el verde sí es verde, donde el azul sí es azul y donde descansar, desayunar, cenar, y hablar con Manolo se convierten en sólo por si mismo, una excusa para ir a Cadavedo.
Cuando en el 2004 estuvimos allí fue una casualidad. Había que ir a Asturias, a un lugar con encanto y la suerte, el azar nos llevó y hoy nos trae de regreso. "¿Queréis frisuelos?" era el cierre a su desayuno. "¿Nadie hace cremas, menestras, verduras?¡No sé que va a pasar con el pescado!" "¿Necesitáis algo más? Me gustan los aceites afrutados........"
Cuando abres los ojos y no se oye nada, cuando miras al cielo a través de la claraboya del techo, cuando detrás del cristal está la torre que da nombre al lugar y que en breve será un suite anexa donde soñar que vigilas o que esperas, cuando sopesas que eres un afortunado por compartir tu emoción,por estar a un paso del mar que así, tras el acantilado y a través de las mazorcas de maiz parece en calma, cuando sales de la ducha y necesitas vestirte rápido para bajar a desayunar y te encuentras ante una mesa deliciosamente decorada con platos de requesón cremoso, miel, mermeladas, quesos, galletas de mantequilla, rosquillas de aceite, frutas maduras, .....; cuando aparece Manolo con una bandeja de madera y un paño en el que apoyan un zumo de naranja recién exprimido y una cesta de pan tostado todavía caliente, cuando suena la música de chelo o de viola de gamba, cuando la ventana te convierte en un ejemplar único, como si fueras tan especial que la misma torre te contemplara o te diera paso o simplemente te acompañara. Cuando.
Ros dijo
Encuentro un ratito de tranquilidad, placer y "envidia", sigue compartiéndolo con nosotros.
12 Noviembre 2007 | 04:43 PM