La comida más fuerte del día ha de ser el desayuno, y añado, pero no de cualquier manera. Desde luego ha de ser con fruta, con un buen café expreso, con una buena tostada de candeal untada de tomate y aceite virgen y con un buen periódico. Si además en ese periódico colabora alguien a quien sigues, alguien que sabe escribir, alguien que lo que cuenta te influye para esbozar una de las primera sonrisas del día, debes de sentirte un privilegiado. No sé que aceptación tendrá Público pero hoy ha sido el complemento perfecto para mi desayuno. ¿Mis compañeros? Rita y Roberto Enríquez, un lector ileso, un "tele-vidende" con tino, un cronista al desquite, un gran tipo. Ahora, además, es Público. Suerte.
2 comentarios
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muchísimas, muchísimas gracias. Eres un amor. Me has emocionado.
Yo también comparto el amor por el desayuno, aunque en realidad nunca puedo tomarlo como me gusta, salvo cuando me lo hacen, ya que tengo tanto sueño, que al final como cualquier tontería y salgo de casa.
Lo que ha sido una desilusión ha sido el periódico. No es que comparta mucho la anunciada línea ideológica, pero siempre he comprado lo nuevo con la esperanza de que esa ilusión que se pone en un nuevo proyecto se me pegue. Una desilusión total. Escolar sólo ha escrito obviedades, y el diario intenta compensar el que tiene un contenido anodino y fusilado de las agencias con alguna noticia pseudosensacionalista.
Una pena