Retomo el pingüe. Estos diez días han sido duros sin escribir, pero han venido bien para pasar un pequeño desierto y replantearme el sentido del blog. Sé que muchos de los que me leen y me conocen y dicen que me quieren, desean que en vez de ser lo que ellos llaman correcto, pase a ser una trinchera donde dar estera sin piedad. No es mi afán.

Ya leí la columna de Pau Arenós hace unos cuantos días en Vino + Gastronomía y noté cierta trinchera en contra de los blogs y que el Gourmet de Provincias trae a colación. Buen post el escrito por él y que abre fuego a la vuelta de vacaciones, con muy buen tino. Ya escribí yo sobre lo que él comenta, Pau Arenós, del Top Mantel, pues ese fue el título de mi primer post en el blog, hace ya unos cuantos meses. Lo que sucede es que no está escrito en el mismo sentido y eso es bueno, diferencia de criterio, diferencias de ideas, en resumen, enriquecemos el debate. ¿Quiénes? Ellos, los críticos de carné y nosotros, los bloggers, que sí pagamos nuestras facturas y que al parecer es lo que algunos de los primeros espadas nos achacan: "quieren ir a comer por la patilla". En fin.
También me he alegrado de algún retorno, como el de Cocinalia, con cambio de página y casi con el pasaporte entre los dientes.

Y preocupaciones, como la que tienen los agricultores de la zona de Rueda, con sus cosechas de vino, con la preocupación que tienen los cerealistas de Castilla y León por culpa, todos ellos, de la invasión de topillos y que claramente, y pese a quién le pese, demuestra que hay noticias de primera y de segunda, dependiendo de dónde se produzcan. Preocupado por el revuelo que se ha formado por el encareciemiento de las harinas panificables que repercuten en el precio del pan, ya que esos cereales serán la base de los biocombustibles, los cuales necesitan agua para su producción y esto, al parecer, nadie lo dice. Preocupaciones.

Estos diez días me han servido para ver que mi cosecha, la de mi huerto urbano, ha venido tardía, con unos tomates a los que les cuesta enrojecer, con unos pimientos que creí muertos tras la invasión de pulgón, con unas cebollas a las que he hecho bonsáis y con unos puerros que aún están creciendo. Bueno, ahí están, esperando a que les eche guano de vez en cuando, sin chistar.

Para más han dado estos días y este verano, pero eso...., eso es harina de otro costal.