El día de final de curso en Salamanca, nos fuimos a una sidrería asturiana a tomar sidra.Había en el local un ruido, a veces, parecido al de los ventiladores que venden en las playas de Levante. Mis alumnos pidieron una botella y apareció con este cacharro encima que hace las veces de escanciador. Aparato, por supuesto, made in China. A mi me parece horroroso, digno de una galería de trastos inútiles. Es posible que yo esté anticuado pero vaya, que no lo había visto y aún hoy me acuerdo de el y del hermano mayor, un minibarril, del que no hice foto, en el que colocabas boca abajo la botella y al apretar un botón la sidra salía despedida a un vaso colocado con cierta inclinación.