La Coctelera

El Pingüe Gourmet

Críticas gastronómicas sinceras, deliciosas recetas sencillas, consejos impagables y muy poca tontería snob, son los ingredientes con los que nuestro cocinero elabora su menú diario.

10 Abril 2007

La tradición manda.

En casa, el bacalao con tomate que no a la vizcaína, tiene su momento y día en el calendario. Este año el encargado fui yo y como siempre, en los casos en que hay que cocinar para los conocidos, hay nervios así que lo primero es hacerse un buen café, escoger la cazuela de barro adecuada y comenzar.

Mientras pico, pocho, cuezo y sazono, me voy dando cuenta que en recetas sencillas, como puede ser esta, hay más técnica que en muchas de las nuevas recetas repletas de tecnificación. Por orden serían las siguientes:
Has de desalar el bacalao hasta que tenga el punto de salado perfecto, no sin antes desescamarlo, utilizando la máxima de Eduard Bosh, el sentido común, ya que no es lo mismo desalar morro que ventresca. Lo segundo es escoger unas buenas cebolletas frescas, pelar los pimientos y escaldar los tomates para que la salsa final no tenga pieles.
A continuación dar el calor adecuado a la cazuela para que la verdura se poche poco a poco, sin prisa, antes de agregar una excelente salsa de tomate que habrá que espesar hasta que por reducción del agua, se concentren sus jugos y aromas. Habrá, como no, que hacer un caldo con pieles, espinas, vino blanco y agua mineral.
Por último, lo más sencillo, integrar el bacalao a lo antes cocinado y darle la cocción perfecta, aunque unas piezas queden más cocidas que otras, de manera que el pez se abra lama a lama y sea un espectáculo para todos.
Algo como esto, sencillo, "de cajón", y para los modernos cocineros que salen de las escuelas "cocina de antes", debería de ser el comienzo de una gran amistad con la profesión. Y no es que crea que haya que olvidar lo tecnificado en pos de lo tradicional -como insinuó Santamaría en su ponencia de Madrid Fusión-lo rural, lo familiar, no. Hablo de que hay que conocer para evolucionar, algo que no se estila pero que debería de ser principio y fin de la labor y del libro de estilo de cualquier centro de enseñanza en hostelería. Olvidar para evolucionar o no evolucionar por miedo a la pérdida de identidad es tan absurdo como querer educar sin ejemplos o educar a capón por cabeza.
Pero bueno, quizá esté equivocado, así que como estoy abierto a evolucionar espero que me vaya dando cuenta del punto en el que me encuentro. Mientras, he de decir que estoy satisfecho, la familia comió y repitió así que no hay más que hablar. Pasé el examen.

servido por gourmet 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ose

ose dijo

Ostia, que pinta ! Por mi tierra se fríe el bacalao con huevo y harina, pero palabrita del niño Jesús, que la próxima vez lo hago así. No sé tu, pero a mi me encanta de un día para otro, ... y frío.

10 Abril 2007 | 11:06 AM

pisto

pisto dijo

Buena pinta tiene, pardiez. En casa hacemos uno muy similar (sin tomate), que se limita a pasar el bacalao muy brevemente por plancha y luego ponerlo al horno con una capa enorme de pisto (de pimiento rojo y verde, calabacín y muucha cebolla) por debajo y luego otra aún más grande por debajo. 8 minuos a 200 grados (teniendo en cuenta que ha estado un par de minutos en la plancha dorando por los cuatro lados. Delicioso.

pisto

10 Abril 2007 | 03:42 PM

Sefalopodo

Sefalopodo dijo

Y además tienes también buena mano con las fotos, siempre sacando el lado bueno del produsto. Yo que soy gran forofo del bacalao me he atrevido muy pocas veces, pues no consigo que tenga el punto justo de sal, y que quede jugoso. Dos detalles que no acabo de controlar, el grosor óptimo de los lomos y los tiempos de desalado y cocción. ¿Alguien tiene algún truco "infalible", en cuatro palabras?. Gracias y saludos cordiales.

10 Abril 2007 | 06:27 PM

Feeer

Feeer dijo

Tienes razón. Es como cuando Arguiñano habla del "falso pil-pil" y otras moderneces que la gente que cocina todos los días para dar de comer a su prole y adláteres ven con escepticismo, pero que te pueden dar mucho juego en un momento dado.

Fíjate tú, que al final va a ser hasta moderno hacer lo que hacían las abuelas hace tanto tiempo, calcular el agua a ojo, echar la sal casi sin mirar, esas cosillas "casi" sin importancia.

Saludos.

11 Abril 2007 | 02:09 AM

gourmetdeprovincias

gourmetdeprovincias dijo

Platos como este, tradicionales y reconfortantes, son los que hacen que la tradición culinaria perviva.

Estoy completamente de acuerdo con tu postura, que es la misma que le escuché a Ferrán Adriá en un acto en A Coruña en el que afirmó, para escándalo de algunos de los periodistas más modernillos, que para él un buen cocinero no es el que sabe esferificar o usar una roner sino el que es capaz de montar un buen milhojas haciendo él el hojaldre y todos y cada uno de los ingredientes. Solo quien conoce, aprecia y sabe dominar las recetas y técnicas tradicionales puede acercarse a la técnica de la cocina contemporánea con seriedad.

Felicidades por ese platazo.

12 Abril 2007 | 09:24 AM

nopisto

nopisto dijo

Joder, la foto de la cebolla y los pimientos parece un cuadro de Jackson pollock.

Artista, que eres un artista.

12 Abril 2007 | 09:35 AM

gourmet

gourmet dijo

Gracias a todos.

12 Abril 2007 | 11:04 AM

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Cocinero vocacional, profesor ocasional, amo de casa a tiempo completo. Me gusta ver comer. No me gusta comer solo.

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