Solla
Se respira paz. Entras en el restaurante y la cristalera diseñada para iluminar el comedor te aisla del ruido y te situa en una casa gallega con vistas , como si de un paseo se tratara, como si fuera un tránsito entre el mar y la montaña de Galicia; todo pasa por encima del mantel de hilo, mientras, aguardas en silencio y contemplas lo que se puede hacer con sencillez pero con tanto gusto estético y gustativo. Estético como tener la cocina de pase a la vista y contemplar la nitidez del espacio sin ruido y sin el vapor de la col o del fondo de carne.
Pazo de Señorans. De tres mesas tres con este estupendo Alvariño, que acompañó toda la comida y que no desentonó.
Todo comenzó con empanada y crema de calabaza de aperitivo, continuó con una ostra en escabeche rápido quizá demasiado avinagrada para mi gusto -¡vinagre ha de llevar, es un escabeche!-,
siguió una sopa de cebolla y vieira absolutamente magistral en todos los sentidos y para disfrutarla con todos ellos,
un ragú de setas con bogavante perfectos ambos dos ingredientes en su punto y en su gustosidad pero que juntos se notaba que el bogabante era el actor secundario.
Algo muy sabroso fue la tosta de huevo trufado, difícil de comer con las manos pero es que señor@s, ¡los huevos se comen a mano y con pan!.
De pescado un San Martín con grelos delicioso y de carne
una faceira de cerdo confitada en su jugo, pura delicia y ternura. De postres tres:
un milhoja de fresas merengadas muy dulce, incluso empalagoso -para mi-,
un extraordinario y afinado "estrudel-manzana-helado de canela"
y una "nocilla-Solla" para quitarse el sombrero
y una bandeja de pizarra con cuatro petit-fours resultones y sin ningún pero.
Mi impresión general es que este Solla tiene las cosas muy claras, sabe donde se encuentra, sabe cuales son los productos con los que puede contar y donde quiere llegar. Conocer el producto que tiene a su lado como creo que él lo conoce y lo trabaja, con un absoluto control de la temperatura y de la proporción, es algo de lo que deberían aprender muchos. Porque amigos y amigas, en este local se sirve marisco fresco cocinado de manera tradicional y a un precio competitivo, lo que hace que parte de la clientela vaya a tiro fijo.
Tener un servicio como el que tiene, en el que no hay retardos, no hay carreras, resumiendo, hay tempo, es para el restaurante otro pilar fundamental.
Eso sí, insonorizado insonorizado el comedor y nosotros, sus habitantes....... vaya, y el wc, para invierno "como que fresquito".
En definitiva, un gran sitio, una de las casas más acogedoras por espacio y por comida que he conocido ultimamente y quizá uno con las ideas más claras que pueblan el panorama gastronómico de este país. Saber estar, eso es.
Nemo dijo
Con tus comentarios y fotografías, plenos de realidad, transmites tal tentación, que en mi próximo viaje a Galicia, pecaré como un mortal para sentirme como un dios... en SOLLA
5 Febrero 2007 | 10:14 PM