Comer de sobras es comer, en algún caso, haciendo un esfuerzo por imaginar que aquello que te estás despachando es inédito en tu menú post-navideño. Pero no. Como bien dice el slogan del programa que se estrena el viernes en Cuatroº, Soy lo que como, cuando nos pasamos casi un mes comiendo el mismo menú, cargado de calorías, nuestros cuerpos danone se resienten y es lo que aprovechan los telediarios para darnos la sobremesa con aquello de los buenos propósitos para el año en curso.
Lo que sucede que entre las sobras siempre hay un tesoro, algo que en realidad no nos importaría comer todas las semanas. Esto es lo que yo llamo tener un fondo de armario, en este caso fondo de cámara. Estas fiestas encontré en Makro unas latas de confit de pato Martiko. Conocía otras marcas pero he de decir que estas son absolutamente deliciosas y recomendables. De un tamaño hermoso y en su punto de sal, son una delicia marcarlos en sartén, triscar y tronchar en boca y disfrutar de lo meloso que tiene su carne y de la espectacular piel crujiente. ¿Y con la grasa en la que están sumergidos los muslos dentro de la lata?. Me voy a hacer unas patatas a lo pobre y mañana ya veremos si comienzo o no con el buen propósito. Pues bueno soy yo.

***Gracias al Pais.es por incluirme.