Estrellas, estrellados y fugaces
Tengo sentimientos encontrados con la guía Michelín. Por un lado creo que es la mejor, la más seria y la más objetiva y por otro creo que es desconcertante. No entiendo muy bien qué criterio se tiene en Cataluña, el que se tiene en Galicia, el que se tiene para Andalucía ni el que se tiene, entre otros, para Castilla y León, País Vasco,....¿Cómo se elige qué es una , dos o tres estrellas?. Recuerdo, leyendo al ex-inspector Pascal Remy, que los formularios daban lugar a dudas y sobre todo la comida. Sí, ya sé que van varios inspectores a corroborar o a denegar estrellas pero es que aún así me parece complicado. Por otra parte, creo que el ir de incognito es acertado, siempre y cuando sea un "real ingognito" porque si alguien ha trabajado en cocina sabrá que no es lo mismo que vaya yo a que vaya García Santos o Capel, porque no lo es. En esto sí le veo la gracia y lo distinto, por muy polémico que sea él, la guía LMG. Es García Santos quien da la calificación y sólo él, aunque también se le de un menú, digamos, distinto. Como a Capel.
La Michelín siembra dudas innecesarias pero inevitables. Hoy, de paseo por los blogs Salsa de Chiles y El Gourmet de Provincias, me he topado con argumentos objetivos: Calima, de Dani García, era firme candidato para mantener la estrella que consiguió en Tragabuches y no se le ha concedido. ¿Es injusto?. Yo creo, sin haber ido a Calima, que puede serlo aunque, ¿y si los inspectores fueron los días en los que sale mal absolutamente todo?. Es posible que así fuera y si fue es imperdonable por ser imprescindible el rigor, para alguien que es uno de los puntales de la nueva generación y repito, yo en Tragabuches vi rigor, rigor y más rigor. Aún así, creo que no es justo que él no la tenga ya. La Broche de Arola las conserva. Esto que es algo muy cuestionado en el ambiente gastronómico y aficionado no lo es por la guía. ¿Y si estuvieramos hablando de cuotas?. Madrid ha de tener estrellas. No lo creo pero puede ser. Y por la razón contraria que la de Calima, ¿y si los días que fueron los inspectores todo salió a la perfección?. Otro caso de reflexión es el del Celler de Can Roca. Este sí que no lo entiendo. Apunta Maribona que es posible que esperen a que se cambie de sitio. Si es cierto, me resulta un argumento hilarante. ¿Y el caso de Evo y de Lasarte?. En poco tiempo lanzados al estrellato. Nunca había sucedido. Quién dijo que no puede ser, que no es una nueva linea de trabajo. Esto, aunque no se crea, abre el camino a muchos otros y lo que hoy es una casi desfachatez para muchos, mañana, para los mismos, será un gran acierto.
Y así podría extenderme por el cielo de estrellas pero en unos casos por desconocimiento y en otros por coherencia no me pronunciaré si no es en presencia de mi abogado.
La guía Michelín es lo que tiene, da, quita, nadie está de acuerdo pero todos los años se las ingenia para permanecer en la brecha y ser la referencia en la que todos, absolutamente todo quisqui se fija y en la que todos quisieran salir, ascender o permanecer por prestigio y por interés, aunque no se diga en voz alta, monetario. No es lo mismo ser estrella/s Michelín que no serlo, financieramente hablando. Y esto, la polémica, creo que en el fondo es un acierto, en términos publicitarios, de la guía roja. En unos meses todos esperararemos para ver qué nota les pone García Santos, o la Gault Millau, y en un año, justo antes del congreso LMG -¡qué coincidencia!- los estrellados y meritorios esperarán la llamada del confidente -paladar profundo- que les dará el chivatazo.
woody dijo
Buf, la verdad es que prefiero no pensar en todos los "fregaos" que hay detrás de los premios, estrellas y condecoraciones culinarias. Pensemos, por ejemplo, en las distrinciones a determinados vinos... Muy pero que muy discutibles
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22 Noviembre 2006 | 01:58 PM