Días de lluvia y barro
Lo que más me incomoda de la actitud de los alumnos y alumnas, es la falta de atención que ejercen sobre cada paso en los guisos. Lo de pochar bien y lento les suena a pérdida de tiempo, lo de marcar a fuego adecuado les supone urticaria y lo de freír en aceite abundante es para ellos y ellas un derroche. No pasa un día ni una clase en la que no tenga que recordar que guisar es una apología de la Paz, de la paciencia.
Hoy estreno una de esas cazuelas que ha de darnos muchas alegrías, una de esas cazuelas bien de Portillo o de Pereruela que antes de emplearlas has de sumergir en agua durante toda la noche. Quizá mis alumnos y alumnas entiendan a duras penas este afán por el barro y el fuego en vez del acero y la vitro pero espero que en los tres meses que quedan comprendan el sentido de mi apuesta. Puede que llegue alguien que me rebata esta actitud científicamente y seguro que con razones objetivas dando un valor esotérico a las mías. Sin embargo creo que me quedo con este marrón barro, mi marrón. ¿Y tú?.
Boca Dorada dijo
Lo de pochar bien y lento ya se darán cuenta, no hay más que ver el resultado, y el resto lo mismo. Lo de las cazuelas, yo utilizó alguna vez la de barro y me gusta, pero no estoy convencida de que valga para algo, pero me gusta hacerlo en algunas preparaciones, ya que le voy a dedicar mucho tiempo también le dedico cazuela de barro.
11 Septiembre 2006 | 12:12 PM