Chimay Cinq Cents, Pères Trappistes
Un día he de ponerme a hacer cerveza casera, cuando haga hueco en el trastero para dejar envejecer el zumo. Mientras, me dedicaré a probar, de vez en cuando, deliciosos brebajes, como esta que Javier Simal, sumiller, socio y alma del restaurante LLantén, nos recomendó para acompañar un esturión. La cerveza la depositó lentamente en un decanter e introdujo este en una cubitera de agua e hielo. Turbia, de trigo y malta y con un tueste bajo, lo que la hace ser ligera a pesar de sus ocho grados de alcohol que seducen y que la hacen divina. He de decir que esto no es lo mismo que la veraniega jarra helada de caña con la que nos obsequian algunas de las barras de este país y que no es muy recomendable si quieres apreciar el sabor.
Sólo puedo decir de esta Chimay que es sensacional. Una cerveza de espuma, ya no fina como dicen en la web, más aún, persistente y deliciosa. Además, los monjes, destinan un gran porcentaje de sus ingresos a obras sociales. Qué curioso, unos hacen cervezas y los otros, como dice el refranero, "calderos, ¿no les oyes?".
maría dijo
Me gustó tu artículo.
La chimay es una cerveza de una calidad excepcional, elaborada según la ley de la pureza alemana de 1516 y según la receta original de los monjes cistercienses, si no me equivoco.
La roja y la azul están deliciosas...
Sólo hay 6 o 7 cervezas de elaboración trapense en el mundo, y ésta cerveza belga es una de ellas. Sin duda, un lujo para el paladar.
Un beso!
4 Julio 2006 | 03:12 PM