Regresando ando
Miro a un lado, miro a otro, y todo sigue igual. En mi parcela ha comenzado la temporada de piscina, mañana, al parecer, comienzo de nuevo a trabajar con un nuevo curso, nuevos alumnos, la factura de móvil no es excesiva, he subido el giradiscos para escuchar el último vinilo de Van Morrison que me trajo Rafa.
Si la cosa no ha ido del todo mal, Sabino y Aurelia me han cuidado la huerta, los tomates están ya para que en quince días los comamos,
las lechugas romanas han espigado, normal, y esta otra la comeremos hoy, la albahaca será pasto del pesto, la melisa entrará en mis infusiones.........
Además me traigo una firma, fartons, rosquilletes, alpargatas, arena de playa, una sombrilla oxidada, una revisión de ranchera pendiente,......
Vida feliz, normal, de "Medico de Familia", que no de "Amo a Laura", pero ....
Hoy es el día del refugiado y me imagino que debería de refugiarme y no salir a la calle, para no encontrar a uno de ellos y explicarle con una mirada, mientras me ofrece La Farola, que su pena con pan y agua es menos pena, incluso con una horchata con fartons es aún más divertida y que si se pusiera una crema hidratante-protectora 20 con "mexoril" su piel estaría más tersa cuando camina por la arena fina de Valencia y así podría ver los barcos de la Copa América cortar el mar, como un escalpelo, como el que usan con sus hijas en su país o quién sabe, visitar el encuentro de familias, para estar junto al Papa, bueno, él que lleve una foto y ya está, pero que lleve la de su mujer, no la de su marido porque ese formato no entra en la denominación "familia".
Es que en el fondo soy un listillo, porque eso ya se lo cuento todos los días, el prólogo cuando pienso en beber dos litros de agua, buenísimos para la salud y creo que el agua ha de ser embotellado porque el del grifo es pura cal. ¿Y el del negro de Sudán, y el del pakistaní...?.
Soy un auténtico demagogo porque además pago por mi fraude-conexión veinte euros, lo mismo que por unos cuantos miles de litros de agua, es decir que el lujo para mí es el ADSL y para el de la patera es el agua del grifo. ¡Qué tristeza de tío!. Y encima se dedica al top manta.
El top manta no llega a la playa entre Xeraco y Tavernes. Y no llega porque por no llegar no llega ni el servicio de limpieza. Es una escombrera de botellas de güisquis, de botes mediados de elixir bucal, de maderas, aplicadores de tampones, garrafas de agua vacías, mierda y más mierda. Lo único bueno de esta, de las últimas playas no edificadas y que si se limpiara sería digna de anuncio es que es un reflejo de lo que somos:
Un montón de desechos entre arena fina, zarandeados por olas blancas y resacas oscuras. Y miren ustedes si soy demagogo que quizá, un día de estos haré una comparativa de aguas, muy en boga en estas estupendas cartas que nos entregan en los restaurantes, junto al menú a 100€.
Mañana se me pasa aunque he de mirármelo. Será la dieta, como dice la ministra, que nos estamos desviando, ¡otra desviación más, dios santo!. Ya le preguntaré a Yosuf como se hace para estar tan delgado y con tan buen tipo. En su país sí que son buenos los dietistas y se nota que aprovechan bien los impuestos para atenuar la obesidad. ¿O será el agua?. Será.
bob dijo
feliz regreso, Roberto
un abrazo
21 Junio 2006 | 11:26 AM