La Coctelera

El Pingüe Gourmet

Críticas gastronómicas sinceras, deliciosas recetas sencillas, consejos impagables y muy poca tontería snob, son los ingredientes con los que nuestro cocinero elabora su menú diario.

30 Marzo 2006

¡Qué me ha dado por pensar, oye!. ¡Qué extraño!.

¿Es posible que las guías y los críticos con sus crónicas estén creando monstruos?. ¿Y si estos monstruos se revelan y les fagocitan?. ¿Y si el día que se va a comer a un restaurante, tras leer la crónica de un diario, nos damos cuenta de que hay algo raro?. ¿Y si la soberbia se apodera de estas estrellas fulgurantes y entran en recesión?.
Muchas son las voces que hablan de críticos amigos, críticos benevolentes con ciertos restaurantes y sus cocineros, incluso de críticos que si se les cobra desciende la calificación al restaurante. El apoyo de la crítica puede ser en un principio un aldabonazo para seguir. Depende luego de los cocineros y del personal de sala para madurar o para caer verde del árbol.
Hace poco he leído que un crítico se ha cabreado con, según un pícaro deslenguado, uno de sus delfines, con una de sus apuestas. Le ha bajado la nota y éste, en un arrebato ha largado de lo lindo sobre él y sobre sus colegas en una mesa pública, algo que por otra parte hace el tal señor en cuanto le ponen un micrófono en un evento. Bueno, nada nuevo. Si a mí me suben a las alturas y de repente uno de los arneses no funciona me pondría nervioso y proyectaría mis fracasos encarnándolos en el crítico.
Lo que no me parece serio es todo lo que se mueve por debajo. Por poner un ejemplo: resulta que hay un cocinero mediático, de nueva ola, que lo que más resaltan de él es los riesgos que corre cuando cocina. Ya. Y que es un tipo de familia de cocineros, como si esto significara algún tipo de prebenda o algún mérito a la hora de calificarle. Pues bien, un familiar, del cronista, es el que lleva la parte de prensa de dicho cocinero, al que el crítico compensaba con excelentes críticas. Vaya, vaya.
Otro ejemplo. Un día, no hace mucho, se me ocurrió organizar visita y homenaje, a uno de los restaurantes con más proyección de la capital. Lleno total y de repente, se presenta un crítico. Entramos a las diez de la noche y salimos a las dos de la madrugada, después de ver como se le atendía con ritmo, con atención y cómo a nosotros se nos sacaban casi fríos los platos, cómo el menú degustación no había cambiado en un año y de remate "os pongo unos postres al centro para compartir", tal cual.
Desgraciadamente he visto, y sufrido, otra serie de cosas, como por ejemplo que un crítico, que venía de comer de otro restaurante y entraba con gafas de sol en la cocina, a las diez de la noche, no probó los postres ni otros platos y luego escribió : "los postres actuales, sin nada que resaltar". Bajó la nota. Anécdotas.
Lo peor de todo es que cuando a alguien no le gusta la cocina del restaurante o un plato en concreto se le descalifica llamándole innexperto o poco curtido en la materia. Si bien es cierto que saber cómo es una técnica óptima es cuestión de tiempo y dinero, pues has de educar el paladar buscando "la madre" de esa textura, no es de recibo que se admitan las críticas con tan poca cintura, sobre todo porque el que la hace paga su menú, y no está sugestionado negativamente, y si lo está, es siempre positivamente por mérito del crítico.
Por eso, siempre me tomo todas las críticas con cautela, como espero que las que yo haga, como aficcionado, se tomen. Son meramente subjetivas y que lo único que las hace ser tomadas en consideración es que el número de lectores que prueben lo aconsejado por el periodista o por el aficionado, coincida con lo apreciado por el comensal. Cuestión de estadística.
La pregunta que surge, cuando a alguien le entra la inquietud por conocer algo más es el por qué es tan caro el asistir a un congreso, por qué es tan difícil ser invitado a mesas redondas o encuentros, salvo honrosas excepciones, si de lo que se trata es de universalizar la gastronomía. Bien. Yo creo que es un error de libro el no hacer más asequible estos eventos. Se quejan los cocineros que el número de comensales a restaurantes de autor o restaurantes estrellados es un número fijo. Esto quiere decir que no aumenta año tras año y que las generaciones siguientes a estos gourmands, no sienten interés por algo que les resulta extraño, carísimo, pijo y snob. Salgan con una alcachofa y pregunten.
¿Y si el mensaje que se traslada cambia?. ¿Y si desde la educación primaria -ayer escuché una soberbia entrevista al cardiólogo Fuster y hablaba sobre este tema- se enseñara a comer?. ¿Y si los cocineros bajaran del pedestal a las aulas?. Por cierto, como no empiecen a bajarse tarde o temprano les van a bajar.
Me extraña que los eventos no sean abiertos. Sé que son caros de organizar y muy complicados por lo que implica sacar al cocinero de su restaurante, a algunos, pero no sé si se han dado cuenta que los tres mil que pueden llegar a entrar a estos eventos son público ganado para la causa, público que en un porcentaje altísimo repiten año tras año, lo que quiere decir que no hay rotación.
Y ya por último, cosas que me preocupan. ¿Alguien ha escuchado a los cocineros reunirse para tomar una postura frente al hambre en algún sitio, congreso....?. Yo no, y creo, aunque se me tache de demagogo, que ya va siendo hora. ¿Hay alguien que sepa más de comida que un cocinero?. En este momento, como en los 80 eran los médicos, en los 90 los abogados y economistas, ¿no son los cocineros los reyes del mambo, con un mensaje que llega rápido al ciudadano?. Pues a bailar y a arremangarse, que ya va siendo hora, majetes. Que lo de la intimidad de las actuaciones benéficas me parece muy bonito incluso muy moralín, pero a mí me interesa saber quién y qué se hace. Lo mismo me llevo sorpresas. ¡Ojalá!.
Alguno sé que tiene inquietudes e incluso lo lleva a gala incluyéndolo en el currículo. ¡Ay cómo nos gusta la fama y el oropel!. ¡Qué razón tienes Bob. Nos encanta el "Loef", aunque sea falso.

servido por gourmet 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Zarzu

Zarzu dijo

Enhorabuena por el post. No puedo estar más de acuerdo contigo. Tengo un pequeño restaurante de temporada. Intento realizar mi labor lo mejor posible con los escasos medios de los que dispongo. Mi gran problema son los cocineros, de hecho ya no busco grandes profesionales, me basta con que sean buenas personas con gusto por su trabajo. Me han llegado muchos con recetas de lo más variadas que después no eran capaces ni de hacer una buena ensaladilla.
Espero que bajen de la nube en la que están cocineros, críticos y fenómenos mediáticos. Son profesionales que como todo el mundo debe intentar hacer su labor lo mejor posible, como cualquier otra persona en su puesto de trabajo.

30 Marzo 2006 | 12:23 PM

bob

bob dijo

qué bueno, Roberto. Felicidades.

30 Marzo 2006 | 05:25 PM

encantadisimo

encantadisimo dijo

Muy bien dicho!!!.

30 Marzo 2006 | 08:53 PM

Pachi

Pachi dijo

Hace ya tiempo que de las guias me creo la mitad, y de esa mitad solo sera cierta otra media.Prefiero las recomendaciones de amigos y conocidos, la experiencia de gente mas cercana a mi y a mis gustos.Y eso simplemente si todos los criticos fueran sinceros, honrados y desinteresados.Y bien sabemos que no siempre es asi.

Y como bien comenta Zarzu: lo de empezar la casa por el tejado en los que empiezan ahora en las cocinas es algo de lo mas evidente.De hecho, yo soy de los que peco en eso.PUedo prepararte unos chupitos de gazpacho de remolacha con arenque ahumado, gengibre y huevas en un santiamen, pero ponme a hacer una paella, una ensaladilla o simplemente un pescado al horno....No los he hecho nunca!!!! (bueno, tambien mi experiencia queda en menos de un año de independencia...:))

31 Marzo 2006 | 07:39 AM

nopisto

nopisto dijo

Estoy totalmente de acuerdo contigo, llevo muchos años leyendo todo lo que cae en mi mano, siguiendo críticos, comprando guias, charlando y conociendo a algunos de ellos y desencantándome muchas veces.

También he conocido a algunos honrados pero con defectos, como todos nosotros, al igual que cocineros endiosados y aprendices que van dando lecciones para poco después estrellarse.

Hay mucho mamoneo en todo esto y lo que haría falta es que todos ellos bajasen del pedestal, o si no les acabarán bajando como tu bien dices.

31 Marzo 2006 | 02:03 PM

Feer

Feer dijo

Opino que el sólo hecho de que se suiciden cocineros de probada valía sólo porque les hayan quitado una estrella Michelin, ya revela a las claras que algo no anda del todo bien en el mundo de la crítica gastronómica.

Probablemente es porque los actores de esta historia están metiéndose en parcelas que no les corresponden. Los cocineros lo que tienen que hacer es cocinar, no meterse en reality shows que lo único que hacen es desprestigiarles, de forma inevitable, a la larga.

Los críticos deben, por supuesto, críticar constructivamente, pero sobre todo, orientar al público que de forma creciente se va interesando en adquirir una cierta cultura gastronómica, que es realmente para lo que debería servir un crítico.

Y el gran público, en general, que se dedique a comer, fuera o dentro de casa. A comer con fundamento o con estilo, si se quiere, pero a comer. Porque en definitiva ellos, nosotros, somos los que decidimos.

1 Abril 2006 | 02:56 AM

David

David dijo

Lo que esta claro es que ahora mismo en el mundo de la gastronomia ha habido un boom que no se ha sabido controlar o digerir. Los programas de cocina estan triunfando y las cadenas intentan aprovecharse de ellos, aunque sea haciendo un rteality-show.

Pero el problema no radica en esto, creo yo, si no que esta en que ahora mismo los crítico no hacen crítica. Si el cocinero les cae bien lo alaban y si no lo desprestigian.

Que se dediquen a visitar los restaurantes y que luegon hagan la crítica de ellos, pero desde la nautralidad, y sobre todo, sin faltar al respeto a nadie, porque solo es una opinión.

El caso mas sonado últimamente es Sergi Arola. Que pasa que de repente ya no sabe cocinar, ya no trata bien a la gente en sus restaurantes. Seamos serios y critiquemos su trabajo en el restaurante, no lo hagamos porque ha salido en un reality-show. Podemos estar de acuerdo o no, en su opción de hacer el programa, pero no podemos criticarle por ello, debemos ir a su restaurante a comer, y luego opinar sobre la comida y el trato sin mas.

4 Abril 2006 | 05:41 PM

lila ortega

lila ortega dijo

Hace tiempo que te sigo, no había escrito nada hasta ahora, pero ahora me he sentido aludida directamente en dos comentarios y te lo agradezco!
soy crítica gastronómica y siempre he estado en el debate acerca de nuestra función y las veleidades en las que caemos... me gusta tratar de transmitir mi experiencia lo mejor que puedo, a veces me conmuevo con el esfuerzo puesto en algún plato aunque el resultado no sea óptimo, a veces me enfado porque las pretensiones del cocinero sobrepasan con mucho sus habilidades, a veces, me ofenden los precios que pagamos...a veces me dejo tentar por la amabilidad y las atenciones de las que soy objeto y olvido el valor de ir de incognito pero en general trato de ser honesta y recordar que soy sólo una comensal más, que disfruta con uno de los mejores placeres de la humanidad. Espero no perder el norte muy a menudo y tus comentarios me ayudan a evitarlo.
gracias
Lila

8 Abril 2006 | 11:52 AM

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Cocinero vocacional, profesor ocasional, amo de casa a tiempo completo. Me gusta ver comer. No me gusta comer solo.

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