¿Oído Cocina?. ¡Oído!.
¿No nos saturarán las cadenas con espacios dedicados a la cocina? . Es una pregunta que me hago y que más de uno de mis compañeros se hace. Lo que es curioso es que en este formato también ha entrado la contra-programación. Hay una excepción. El programa de Cuatroº, Oído Cocina, se ha asentado en la franja horaria dedicada a los programas estrella de todas las cadenas, que en muchos casos son las series y en otras las granjas, los ojos que todo lo ven, los autobuses, islas de famosos y mundos rosas.
El primer día me pareció un poco pretencioso, incluso alocado, el desarrollo de las jornadas de trabajo, por no hablar de las continúas alusiones a la víscera, al sentimiento, a las rencillas, al más puro estilo reality show.
A pesar de estos detalles a mí sí que me gusta el programa. Me parece una locura digna, un proyecto que me toca muy de cerca pues en más de una ocasión me he tenido que enfrentar a alumnos y alumnas rechazados, apartados por aquello que dice la constitución de raza, edad, sexo, …., y los más, dentro de estos cursos, personas que perdieron el tren hace ya unos años, cuando iban a vapor.
Cuando estos chicos y chicas se enfrenten al día a día la actitud cambirá y alguno se apeará del barco y tomará otro rumbo aunque siempre con algo más dentro de la bandolera. Del éxito de continuidad dentro de la cocina y de la sala tienen mucha responsabilidad los profesores. Creo que están entregados y que son buenos profesionales. Con el profesor de cocina Sergio Fernández coincidí en Madrid, mientras él realizaba una incursión en la cocina de Arola, hace ya unos años. Él ya era profesor y recuerdo que en una ocasión hablamos sobre la enseñanza. Buena gente, de las que tienen vocación para esto.
Lo que a muchos espectadores conocidos les escama es que se les enseñen espumas, gelatinas, comida japonesa, sin saber hacer otras cosas. Ya. Yo creo que no está mal. ¿Os imagináis que se tuviera que enseñar a cocinar como en la edad media, o a asar a fuego vivo un cerdo envarado?. Creo que los tiempos son otros y hay que evolucionar, lo que no quiere decir que todos debieran de tener una base de cocina. Creo que esto sí se les está enseñando aunque creo que son técnicas que les tocará madurar con el transcurso de los años, algo fundamental para los nuevos y para los ya afamados cocineros: reciclarse o morir.
Respecto a que la iniciativa sea para lograr dinero para una ONG, me parece bien, Operación Triunfo también lo hace aunque no es comparable. Con este programa ganarán una infinitésima parte de lo que gana la Trinca y todos los especuladores de la música que acuden raudos al olor a miel, sin tener en cuenta que lo que dejan son juguetes rotos. Aquí no acudirán en masa dueños de restaurantes en busca de talentos, quizá equivocadamente.
Creo que es un programa con personalidad propia, aunque se maneja en el filo de un cuchillo cebollero y tiene que andarse con cuidado si no quiere que le confundan con edredoning, confesionarios, corrillos y demás.
Álvaro Roldán dijo
La enseñanza, el rechazo, la vocación... si yo te contara.
La estrechez de miras y la rancia tradición de una pareja de profesores carentes de vocación y sobrados de dogmatismo fueron los que arruinaron mi interés profesional por la cocina, que ahora disfruto en la intimidad de mi hogar. Bueno, supongo que yo mismo también contribuiría a mi perdida de interés (más que nadie), pero estos dos personajes ayudaron, y mucho.
Años antes me ocurrió lo mismo con un insensible profesor de solfeo.
Y es que la vocación y sensibilidad de un profesor es muy pero que muy importante. Y tu, por lo que puedo apreciar, reunes ambas condiciones.
Feliz año nuevo (año nuevo cocina nueva... yo también).
2 Enero 2006 | 12:07 PM