Se acabó. Vuelvo a mi faceta de amo de casa a tiempo completo. Ayer, además de recibir el despido por fin de obra o servicio, fue el cierre del curso. Ahora hay quince nuevos proyectos de cocineras. Sin lugar a dudas, una buena noticia para mí, quien sin su ayuda no hubiera podido hacer dos cosas: pasármelo bien y reafirmarme en que esto de la docencia es un ejercicio de autoayuda. Sólo espero que encuentren trabajo y que si no pueden asumir trabajar fuera de casa (harto asumen y trabajan ya)que indaguen, que lean, que busquen algo más. Comienza un duro otoño y un fatal invierno, en el que por Tierra de Campos, la soledad acompañada del frío y de la despoblación, hacen de tsunami para todo tipo de iniciativa. Lo único que se puede hacer para contrarrestar esta incertidumbre es chiscar la bilbaina, colocar la cazuela de barro y guisar a fuego lento, mientras las ventanas de la cocina se toman de vaho y escribimos aquello de : "aquí hay vida, no pasen de largo".
¡Suerte!.

(Para Ana, Lina, Montse, Estrella, Maribel, Laura, Luisa, Lucía, Esther, Inger, Rosa, Sara, Berta, Elisabeth y Daniela)