Golpes bajos. Sintonía de hoy.
"Malos tiempos, para la lírica..."
Llevo varios meses escuchando a hosteleros y a comerciales que hay crisis en el sector de la gastronomía en general. Ayer leí a García Santos preguntarse: ¿crisis o ralentización?. A Esteban hablar que el mundo del vino está preocupado porque las bodegas -algunas- están llenas de vino y los restaurantes saturados de ofertas ridículas. Ridículas porque la batalla del precio es feroz -un joven roble de Ribera del Duero a 2€, Toro joven a 1,50€....-. Si hacemos cuentas veremos que se cubren gastos con dificultad y las viñas siguen dando uva, estas vino y el consumo se ha reducido.
Si pasamos al campo de la comida, y a poco que se indague, veremos que la materia prima ha descendido de calidad. ¿Por qué?. Porque, en mi opinión, las cuentas tampoco salen. Y de esto hace tiempo, años, que los grandes se han dado cuenta. Recuerdo una conversación, durante el descanso para la comida, que versaba sobre el futuro. Os hablo del 1999. Él decía que en unos años la crisis iba a ser monumental y que sobrevivir sería un éxito.
Por este motivo y otros mas banales, los cocineros estrellados, asesoran, publican libros -carísimos- y se asocian con marcas comerciales, porque es la única manera de subsistir. Los restaurantes gastronómicos no son lo más rentable de la hostelería. Las bodas. ¡Esas sí!.
En casi todo coincido con García Santos aunque opino que a esto se ha llegado por varios motivos.
El alumnado pretende emular los platos de los grandes simplemente basándose en la imagen y la estética, sin razonar que detrás de esa cocina hay un estudio, una técnica y un conocimiento por lo que la cocina creativa se ha desvirtuado. Para colmo, se han elevado a los altares a restaurantes que por ahora sólo son monaguillos -por seguir el símil-. Y además, cuando vamos a un restaurante a dejar una pasta y por supuesto, a disfrutar, queremos que, aunque no nos salude, el jefe del cotarro esté en cocina.
Esto no quiere decir que las cosas vayan a salir mejor -creo que hay algo de sugestión- si no que un restaurante es algo casi íntimo. No es como un jamón BEHER, que tú lo comes y no pides que Bernardo Hernández esté allí cortándote la deliciosa lasca. Por no hablar de la reducción de gastos de las empresas en concepto de comidas, que en muchos restaurantes son parte fundamental de su economía.
¿Solución?. Sentido común. Voy a ver si me lo encuentro.
Nemo dijo
Tu artículo es un fiel reflejo de lo que hace ya algunos años comentábamos en familia y con amigos. Toda la razón de la sinrrazón de la improvisación de algunos restaurantes surgidos tras hojear algún libro de cocina de los "estrellados".
Del vino, para qué comentar. Hay muchas gallinas de huevos de oro...
18 Junio 2005 | 07:03 PM