Me gusta. No me gusta.
Pocas actitudes me molestan más que el oír gritos de un empresario a sus empleados. Leí un artículo sobre la productividad y los efectos que sobre ella tiene el humor. Lo que no sabía es que esta semana iba a comprobar esto en el caso del mal humor. Nos dio el aperitivo el menda este.
¡Once ostras, coño, once ostras te dije!. ¡Tú siempre igual!. (120dB)

En Gandía puedes comer frituras de pescado y marisco de muy buena calidad, lo difícil es escoger el lugar. El Pont es un restaurante de los que yo llamo intemporales. De los que han descubierto el foco encastrado a la escayola, que da al salón luz de supermercado y que yo llamo iluminación de quirófano . No es un caso único, es más, creo que lo habitual es decorar el local para no reformarlo en siglos. Ahora, lo que sí que marca la diferencia es la limpieza de la cocina. En el Pont se ve la cocina desde la calle y sólo por eso merece la pena entrar. Si una cocina está limpia y ordenada dice mucho de sus cocineros, cocineras y su cocina.
¿Quién no ha pedido unos chopitos y ha encontrado que el aceite estaba requemado y entre los bichitos, tropezones de harina frita y grasienta que con el paso de las horas se hacen fuertes en tu estómago, piensas que son imposibles de digerir y que al final, entre el olor a fritanga y el meteorito te dan la tarde, la noche, el desayuno...?. Lástima que el día que yo fui el jefe estuviera de uñas, la cena hubiera sido redonda.
En el California, de Marbella, también están siempre muy serios, incluso rozando la antipatía pero a los dos les sonríe el éxito de su cocina. Lo que no se imaginan es que pasaría si el buen humor fuera obligado en sus restaurantes. Aunque creo que al igual que su decoración y sus fluorescentes, prefieren no cambiar. Por si las moscas.
marga dijo
En el California en Marbella descubrî lo que era saborear una fritura de pescado autenticamente deliciosa hace ya algunos años y tengo pendiente volver, espero que no haya cambiado su calidad.
3 Junio 2005 | 09:19 AM