Llantén, remedio al tedio
Hay restaurantes en la ciudad que no se sabe cómo les puede ir mal con el local que tienen y la cocina que desarrollan. Hay otros, que huyendo de la guerra que es la urbe, se van a un pinar y ante la mirada atónita del empresario hostelero tradicional, montan un precioso cortijo menorquín, al que sólo le falta el mar. Este es el caso del Llantén.
En el Pinar de Antequera, Javier y su hermano han abierto un restaurante totalmente distinto a lo que se estila entre pinares. No es una brasserie, no es un asador, no es un merendero. Es un local que invita a entrar, a pasear y al relajo.
Por la mañana me enseñaron las instalaciones y me describieron las futuras ampliaciones que piensan hacer. Una cocina en el patio para tapas, un cuarto frío amplio, una bodega de postín -la selección de vinos es excepcional- y un jardín de hierbas.
Por la noche cené.
Hubo platos que me gustaron y otros menos. Normal. Lo que si que voy a recordar es el rodaballo salvaje, con salsa de pimienta , perfecto de punto y de sabor, unas carrilleras ibéricas lacadas, quizá ligeramente untuosas pero sabrosísimas y el postre de chocolate en el que se nota que hay técnica, tanto en la factura de helado como en el uso de caramelo isomalt. Todo esto lo regué con dos copas de Sumarroca Muscat 2003, un blanco extraordinario y con un Casa de la Ermita Petit Verdot 2001, que bien invitaba a tomarlo sólo. Ya había probado otro de esta bodega de Jumilla pero este me parece espectacular, tanto de sabor, como de olor como de carnosidad. ¡El vino se queda en tu boca y acaricia tu lengua de manera casi erótica!.
Un buen comienzo para un restaurante que rompe con lo establecido en la zona y permanece inquieto, única forma de avanzar y crecer en este mundo tan extraño y actualmente tan difícil y que frustra a tantos cocineros emprendedores.
Nopisto dijo
Los americanos siempre dicen que las claves para el éxito para un restaurante son tres: Location, location, location. Algo que se refuta simplemente con mirar a El Bulli, Mugaritz, Bras, Veyrat...
Creo que aciertas cuando dices que es la inquietud la principal razón para el éxito de los nuevos cocineros, esa y la perseverancia.
5 Mayo 2005 | 11:35 AM