Edgar leal. Tengo que ir a verte.
Ya hace seis años que coincidí en una cocina con Edgar Leal. Recuerdo que era un tipo reservado, se situaba retirado, junto a la mesa de pase y en la mano una grabadora. De vez en cuando hablaba con ella y le comunicaba con entusiasmo lo que estaba viendo. Era curioso ver como prestaba atención y como sólo tomaba parte de la faena cuando era absolutamente necesario. Él respetaba en gran medida a los que allí estábamos trabajando.
Tenía madera de líder y creo que lo es. ¿Por qué?. Pues porque animaba a todo el mundo y es más, su teoría sobre el trabajo en grupo era arrolladora. Fue a la primera persona que oí decir que el buen ambiente en el trabajo es fundamental para la productividad, que el que alguien se vaya en menos de tres años es un descalabro económico y humano; hay que volver a enseñar, hay que invertir en formación en alguien nuevo. Confiar y delegar eran parte de su discurso. Todavía guardo un dossier sobre gestión de costes y su libro "La cocina de Edgar Leal". Cuando aquí lo de "a ojo" era lo habitual él hablaba de costes, gráficas... No se si luego es así en sus restaurantes y con sus trabajadores, pero dudo que cambie mucho de fuera a dentro de una cocina.
Hace un año me llamó. Me ofreció trabajo y las mejores condiciones de mi vida, pero claro, en Miami. Se lo agradecí como si lo hubiera aceptado.
Ahora ya tiene su restaurante en Coral Gables el Cacao. Elegante local si hacemos caso de las fotos que aparecen en su web. Sé que en la guía Zagat está muy arriba y me alegro. Sobre su cocina no tengo más que referencias y es por esto por lo que quiero ir. ¿Cuando?. Pronto.
En aquella temporada conocí también a un francés, a Jean-Georges Klein, del restaurante l'Arnsbourg. Restaurante que ya posee tres estrellas Michelin y con cuyo dueño volví a coincidir en San Sebastián. Un galo serio y amable que para mí no pasó desapercibido. Trabajó y limpió cocina como el primero, a pesar de sus estrellas. Cuando se fue me regaló dos botellas de vino, de las que no hice mucho caso hasta que Eloy, el por entonces sommelier, me comentó que eran extraordinarios caldos. ¡Lástima que por entonces no hacía demasiado caso a los nombres y procedencia de los vinos!.
Acepté, en noviembre su invitación, cuando al minuto me dijo que si iba a Francia no dejara de visitar su casa.
Ahora lo que toca es poner fecha y.......comprar la hucha. La de cerdito de barro y sin tapón irá bien. (Sniff)
Milsabores dijo
Cuando vayas a Florida, me avisas. Edgar Leal es uno de los venezolanos que más admiro. Deja muy en alto nuestra gastronomía a nivel internacional. Y Mariana, su esposa, también. Son dos potenciales en ascenso internacional.
23 Abril 2005 | 10:35 PM