De ronda
Durante los días del congreso, me dió tiempo a recorrer algunas casas. Sólo fueron cenas, el horario era ajustado y hacer una reserva de última hora imposible.
El primer lugar visitado fue el restaurante Kaia, en Guetaria. Una pena de hora, porque por el día el espectáculo desde su ventanal debe ser maravilloso. Tomamos unas anchoas artesanas de aperitivo, gruesas, en su punto de sal y mágicas de sabor. Seguimos por un txipirón fresco a la plancha. Lo de fresco no es asunto baladí, yo recomiendo que si no se han probado más que los descongelados -el 90% de los que se venden- se intente. Son de una textura especial. Cuando los como me traen recuerdos muy gratos, como esas golosinas que pruebas en tu inafancia por primera vez. Luego, comimos un un rodaballo a la parrilla. El pez sería de unos dos kilos. Cuando venía humeante a nuestro "regazo" hubo un silencio en la sala, casi ceremonioso. Perfecto de punto, justo de parrilla y fresco no, ¡¡vivo!!.
Además, nos tomamos un Campillo Reserva del 95, vino que no había probado nunca y me agradó.

Disfrutamos de la comida, entre otras cosas por la buena disposición del personal de sala.
Al día siguiente fuimos a el Etxeberri, asador y casa de referencia. Nosotros no tuvimos suerte. El chorizo curado y artesano que comimos era excelente, pero fue lo único. Ganas teníamos de comernos un rape a la brasa y de una chuleta. El rape estaba "cocido" no a la brasa. Esa fue la sensación. La chuleta, roja pero seca. Para colmo cuando quedaban dos trozos nos trajeron la ensalada y las patatas. Quizá pueda parecer duro pero nos amargaron la velada. Estuvimos pronto, para cenar sin prisas y disfrutar pero al llegar las "estrellas" nos sirvieron lento, con prisas.(no es unacontradicción). Tendré que volver porque no me creo que sea así siempre.
La siguiente parada fue en Fagollaga. Tomamos el menú degustación y un vino Les terrasses.
El trato fue muy grato, incluso cuando con el restaurante lleno pedimos un foie. Casi todo nos gustó pero si hay algo que de verdad me apasionó fueron: Los morros de ternera, y un atún hecho a baja temperatura con melón asado y calado de Marmitako.
Bueno,y unas vieiras con puré de patata trufada. Sensibilidad creo que define esta cocina. Luego, con el café, alguien comentó que era un poco escaso el menú. Puede ser pero "lo escaso" fue magnífico.
La mañana siguiente, en el intermedio, comimos algunos pintxos en La cuchara de San Telmo. "Grandes" pintxos para un sitio minúsculo. De las "barras" mejores que he probado.
La última noche la dedicamos a hacer la maleta y a planear una nueva visita a Donosti. ¡¡¡¡Cuanto antes!!!!
Sara dijo
L cuchara de SanTelmo es uno de mis sitios favoritos del mundo mundial! y esta página es una maravilla...
9 Diciembre 2004 | 12:23 PM