tabla

Siempre estaba allí. A las 9.30 en punto. Su vida era tremendamente rutinaria: bajar las escaleras y colocarse en el rincón, su primer y definitivo destino. La asignaron a mi cargo un dos de marzo. Recuerdo la sensación al acariciarla por primera vez. Me agarré a ella y ella me explicó llaga a llaga lo que había sido su corta vida. Algunas de las heridas eran pronunciadas, otras , simplemente eran arañazos. Cada noche, al irme a descansar la miraba de reojo y ella, fiel , se quedaba inmóvil. No me dio la espalda nunca, a pesar de que a veces mi trato era agrio, ácido y muy pocas veces dulce. Nunca pidió recompensa, salvo un baño caliente de vez en cuando. Jamás fue el centro de atención, esta era para los afilados y brillantes cuchillos. Ella era mi tabla y este mi homenaje.
Eva dijo
Ay Robertito, que te noto un poco nostálgico.No será que nos echas de menos?.Nosotros a tí mucho.¿Me puedes recomendar alguna marca de cuchillos?
8 Octubre 2004 | 08:44 PM