Hace dos meses dijo adiós Viandar, una revista llena de propuestas gastronómicas. Hacía algún tiempo que habían anunciado su enfermedad: los ingresos por publicidad. Tenía una edición de lujo, habían pasado de mensual a bimensual, pero ni tan siquiera eso logró salvar las "naves". Buenas firmas en su interior, con reportajes sobre productos, bodegas y cocinas. Catas de vinos, lacteos, latas,......... En fin, que con cada número yo experimentaba una mutación , me convertía en el perro de Paulov. Su director , Mikel Zeberio ha pasado a la competencia y allí iremos a leerle. Y si yo esperaba como agua en mayo cada número, en mayo precisamente salió su último número. Ahora bién, por la puerta grande se fué, con un especial sobre la montanera y sus preciosos cerdos ibéricos. Buscadla, no os arrepentireis.
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Una pena, la verdad. Ayer precisamente releía un par de fantásticos artículos sobre "la verdad" del chuletón y sobre los asados de lechazo en Castilla. Entretenimiento y divulgación a la par. Seguiremos los pasos del que fue su director.
Hola Roberto:
Aque medio se ha ido Mikel Zeberio?
Hola!!
Está en la revista Vino+Gastronomía.Búscala, porque no la suelen tener en todos los sitios. Saludos.
Roberto
La revista Viandar no desapareció por falta de publicidad. Llevaba un camino ascendente y en su trayectoria en los dos últimos años había duplicado los ingresos. Desapareció porque alguien de su "directiva" decidió que no merecía la pena, que no era un producto altamente productivo, alguien que no disfrutaba ni con la gastronomía y ni con el vino y posiblemente con ninguno de los placeres de la vida. Alguien que no valoraba en absoluto lo que un personaje con los conocimientos, el saber hacer y la humanidad de Mikel Zeberio aportaba en su publicación y que era lo que realmente encandilaba a la fiel audiencia con que contaba Viandar. Sin duda alguna la publicación especializada que más vendía en Kiosco. Pero siempre hay un personaje gris en todas partes, cierto?
Me dejas de piedra. Veo que en algo "te toca" este fatal acontecimiento. A mi me dolió, por qué no decirlo. En cualquier caso confío en que haya algún soñador que resucite esta magnífica revista. Un saludo.