Después de comenzar filosofía y trabajar de camarero nocturno decidí que lo que realmente me gustaba era cocinar. Me fuí a una escuela de cocina de Marbella y después a Valladolid, a un restaurante típico de asados. Y decidí que lo que me gustaba era la cocina creativa y me fuí a el Bulli.

Allí estuve una temporada completa y al término me volví a mi ciudad a inaugurar un hotel, pero me seguía gustando lo creativo y me fuí a Madrid a La broche. Tras esta etapa me fui a Londres, a un college, formando parte de un grupo de cocineros y como intercambio de experiencias culinarias. A la vuelta he decidido dedicarme a la docencia.